La crisis y los intangibles

<em>AGUSTIN MORENO RUZ</em>'s picture

La crisis continúa y los analistas esperan que se frene en este año 2010 y que a partir del 2011 se inicie una recuperación que deberá ser progresiva.

Se palpa la sensación en el ambiente de que las empresas no inicien el relanzamiento hasta que las condiciones laborales y fiscales les sean más propicias y mejoren lo establecido hasta ahora.

Las noticias con base estadística nos dicen que han disminuido las bajas laborales por motivos de salud, ILT, de los trabajadores en activo. Quiere decir esto que muchas bajas no merecían serlo y que se tomaban a la ligera sin pensar en las consecuencias para el entorno social.

Por otro lado la disposición a formarse de las personas en edad exigida por la Formación Profesional y la Universidad, no es satisfactoria para los docentes pues se ve y se cree que falta voluntad de esfuerzo y sacrificio.

Sobre la inversión poco se puede influir pues el que detenta la riqueza financiera tiene motivos sobrados de ser prudente en los riesgos que ha de correr si no están suficientemente remunerados y convenientemente asegurados.

Pero una vez que la inversión se ha producido y se crea empleo y expectativas de más empleo, las personas que han de formar parte del organigrama han de estar dispuestas, desde el primer día y hasta el último día de su colaboración, a cumplir con el cometido para el cual se les ha contratado con base y fondo legal, razonablemente remunerado además de ser ética y dignamente respetado como persona.

Hablamos por tanto de personas genéricamente definidas y, no de discriminación por sexos, razas, apellidos, orígenes y costumbres particularmente identificados. Hablamos de personas que han de llevar a cabo una actividad necesaria para el buen funcionamiento de la organización que les ha contratado la cual necesita de su formación, colaboración, identificación con el proyecto y con la empresa, imaginación, criterio, iniciativa, esfuerzo, ante un mundo económico globalizado, donde la competencia de una industria local está compitiendo instantáneamente con otra industria en las antípodas.

La consecuencia es que hemos de ser capaces de ofrecer algo más que salarios más baratos para que a las empresas les salgan los números. Una empresa no va a obtener exclusivamente un alto saldo de la cuenta de Resultados a base de disminuir gastos de personal, sino aumentando los ingresos, y haciéndose más fuerte o encontrando un equilibrio de supervivencia que lleve también a la excelencia.

Un trabajador que cambie su tiempo por dinero fijo estará realizando un trueque que como sistema hace tiempo pasó en la historia económica. Se ha de potenciar ahora más que antes, una remuneración también variable donde cada trabajador pueda llegar a disponer y fijarse sus límites de acuerdo a su potencial, y puesto que no hay dos personas iguales, su desempeño en la empresa llevará a la afirmación de que tampoco habrá dos empresas iguales.

La diferencia entre una persona u otra, entre una empresa y otra, vendrá dada por los intangibles, cuyo problema de cuantificación y registro ha de solventarse.

Valoració general

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