
En mi ya dilatada experiencia profesional como auditor de cuentas he tenido la oportunidad de vivir grandes experiencias y conocer a personas competentes y entrañables, entre las negativas, muchas de ellas se han producido en despachos donde el socio firmante ejerce como principal actividad la de asesor fiscal, siendo la de auditor una actividad complementaria o secundaria, por lo que en la mayoría de casos el socio firmante se convierte en protector de los intereses del cliente auditado en contra del principio de independencia.









